Este seminario está organizado por el Equipo CESCA (Mercedes Pérez-Fernández y Juan Gérvas) y un grupo de profesionales sanitarios.

Antonio Granadilla Villarejo

Relato vital

Cordobés de alma y nacimiento; granaíno de adopción. Me gusta cantar, leer, cocinar, y disfrutar con la familia de los arrumacos en el sofá. Soy un entusiasta en el tema de la salud y los cuidados, y en el de la música folklórica en todas manifestaciones; desde Rocío Jurado a Ursaria, pasando por las coplas de carnaval gaditanas.

Trabajé toda mi adolescencia y parte de mi juventud detrás de la barra de un bar. Y soy clase trabajadora: sobrino, primo, hermano, hijo, nieto, y bisnieto (y en los tatarabuelos pierdo la cuenta) de clase trabajadora.

Después de algunos años como profesor de filosofía en institutos andaluces y de algunos otros como vendedor de productos agroecológicos, en el 2023 monto consulta privada de psicología y casi al mismo tiempo cofundo un proyecto asociativo, Estelas Moradas, desde el que impulsamos una comunidad compasiva en un pueblo de Granada, La Zubia, con acciones como acompañamientos en final de vida, sensibilización sobre la muerte y asesoramiento sobre derechos funerarios.

 Desde el 2009, y tras el experimento de dominación de la gripe A, conozco a Juan Gervas a través del grupo Gripe y Calma. Desde entonces lo sigo y empiezo a conocer su labor, la de Mercedes, el Equipo CESCA, etc. En el 2019 participo en el primer SIAP. Luego vendrían otros, como el fabuloso de Final de Vida de Menorca, el durísimo SIAP COVID19, o el entrañabilísimo SIAP Granada 2024.

Para terminar, decir que también me gano la vida cuidando, aunque sería más justo decir limpiando jardines, con Antonio, vecino del barrio y alpujarreño de estirpe.

Cristina Casanova Gonzáles

Relato vital

¡Buenas tardes! Me llamo Cristina, tengo cincuenta y seis años, vivo y trabajo en Madrid en el barrio de Carabanchel. Estoy casada con Javier y tenemos tres hijas en común. Trabajo de enfermera en AP desde hace 17 años, los 6 últimos en Carabanchel.
Mi profesión en Atención Primaria primero fue un aterrizaje que me costó cerca de tres años entender en que consiste eso de trabajar en Atención Primaria: la cercanía, el cuidado, el seguimiento…la escucha y ha sido aquí ya en Carabanchel, trabajando en mi barrio, donde he empezado a querer y a disfrutar del trabajo en el centro de salud y en la comunidad; tanto en el barrio anterior que trabajé en primaria, en Usera, como ahora en Carabanchel, he descubierto el gran peso que lo social, lo económico y lo político tiene en la salud de las personas, cómo afectan la desigualdades y también como ayuda o no, la organización del CS y trabajar o no en equipo.
En Carabanchel hay mucha actividad comunitaria, en una red amplia de recursos y activos de salud que colaboramos bastante para la buena atención a las personas, pero tenemos un gran reto en la participación de las vecinas y vecinos, los principales protagonistas de su salud y a los que muchísimas veces no llegamos, ahí tenemos algunos diálogos pendientes.
Otro asunto que centra mi vida es estar asociada, en una asociación, Encuentro y Solidaridad tenemos un local en el barrio que se llama Casa de Cultura y Encuentro que está abierto a los vecinos y vecinas con distintas actividades de ganchillo, teatro, tertulias, plantado de árboles… poniendo granitos de arena para mejorar algo el lugar donde vivimos.

Eugenio Alberto Rodríguez Martín

Relato vital

Soy paciente, lego en sanidad. Soy sacerdote católico y capellán de hospital. tengo una experiencia relativamente amplia en este mundillo. Mi visión general se acerca mucho a los Siap. los conocí por el farmacéutico y forense Óscar Quintela. Algunos amigos sanitarios me fueron contando de los blog (desde el «decano») y webs al respecto y mi interés por el enfoque SOLIDARIO ha sido creciente.
Mis padres empezaron a trabajar en la infancia. Me marca positivamente un cierto orgullo por el trabajo y prefiero ser pueblo a ser de arriba
Tengo vínculos sólidos con diferentes actividades en torno a la solidaridad, conozco bien los movimientos vecinales y también la historia de la solidaridad. Entiendo por Solidaridad una forma de vida. Las actividades asistenciales no creo que entren plenamente en la solidaridad. La solidaridad tiene más que ver con la profesión, la vida sociopolítica.
Hago cada semana un programa de radio y escribo algo en blogs. A veces entrevisto a Simó, Teresa Escudero, Gérvas, Luis Palomo, Alberto Pardos, Luis Gimeno, J. R. Loayssa… o meto «cortes» de otros sitios. Sobre la pandemia he escrito algo y difundido mucho resultando algo muy promocionante y liberador la experiencia con los SIAP. Para el público lego hemos ido metiendo información para no expertos en ahoramqnunca.blogspot.com, que ha sido muy bien recibida por quienes no querían vivir ni sometidos al poder ni solamente en una crítica que se situaba en el otro extremo. También hemos colaborado a la difusión de un folleto de viñetas de Monica Lalanda sobre conciencia médica que llegue a espacios del pueblo. Para mí todo ello ha sido un ejercicio de libertad y revolución. Tampoco me ha resultado demasiado incómodo discrepar y observar discrepancias. Comparto la alegría de tener juntos esta experiencia y vernos físicamente en algunas ocasiones.
Me gusta mucho aprender, especialmente de áreas muy plurales. No de todo porque es imposible pero mucho de cómo somos las personas, la sociedad, de todo lo que suponga avance, de historia. Soy aficionado también al cine pero casi siempre buscando esa perspectiva humanística y de lucha solidaria
Gracias a todos por el esfuerzo compartido.

Iris Fernández San Atilano

Relato vital

Me parió mi madre en la ciudad de Madrid, pero siempre he vivido en las periferias de la provincia. Hoy en día, me he centrifugado más afuera, a la zona rural de Madrid, por dos razones: además de que NECESITO ver más cerca los ritmos naturales del resto de tipos de vida diferentes a la humana; también vine a lo rural porque el ritmo de la consulta me facilita el hacer ATENCION PRIMARIA y desarrollar vínculo con las personas, practicar la longitudinalidad, el ejercicio de la compasión y abrirme a conversaciones importantes sin mirar con angustia el reloj. Ya no sé verlo posible en el mundo-ciudad con más de 30 pacientes al día. Ni sé ni quiero. Aunque si cambiamos el sistema, cambian las reglas…
Nací en el seno de la clase trabajadora, mis pamadres con bastante capacidad de ahorro aunque sean “de clase media”. A mí me ha dado por invertir las tendencias: no acumulo nada y, todo lo que supera mi salario a los 1000 euros, lo redistribuyo para que no haya tanta brecha económica en mi entorno. 1000eurista por decisión política. Solo por llegar a ser médica y tener esta carrera en este mundo, diría que ya tengo la vida solucionada, por lo que me parece hermoso dedicar el tiempo a ir solucionando las demás vidas de mi alrededor. Elegí la profesión de médico por este afán de dedicarme a aliviar al ser humano. Elegí la especialidad de Atención Primaria porque incluía la perspectiva comunitaria. Pero ahora tengo serias dudas, tras acabar la especialidad y sintiendo las contracciones violentas del sistema, de si ayudamos más en la consulta que fuera de ella. Agradezco mi independencia en los consultorios porque allí innovo cada día la asistencia clínica y la voy ajustando a lo que estudio pero también a lo que observo. Observar el medio…ver que cada contexto altera las condiciones ideales de laboratorio. Intentando domar los miedos: el miedo a la incertidumbre, el miedo a una urgencia vital, el miedo al miedo del paciente, el miedo a preguntar más allá y topar con el fuera-de-pista de los libros.
Anhelo la capacidad de creación que tenemos como profesionales de un sistema sanitario más justo y representativo. Y como pienso que los SIAP van por ahí, pues me maravilla que existan.

Isabel Canales Arrasate

Relato vital

Mi nombre es Isabel y nací en una familia numerosa donde las luces y el amor ganaban y ganan a las sombras, que también las hay. De una madre euskaldun y un padre cántabro con un mestizaje interesante, crecimos en la margen izquierda del Nervión, zona industrializada y con múltiples luchas sociopolíticas que supongo nos influyeron en nuestra manera de ver el mundo. Nos criamos además en caseríos y casas cántabras a partes iguales durante las vacaciones, compartiendo mundo con gente muy diferente a la del resto del año. Estudiamos en una ikastola ( escuela en la que se aprende en euskara) aunque de adolescente casi todo el mundo de amigos era en castellano. Eso cambió en la Universidad donde pude recuperar el mundo euskaldun que  sentí necesitaba no perder, más allá de lo académico y estrictamemte familiar.  De pequeña hacía atletismo, corría pista y cross. Cambié al baloncesto donde hice mis primeras amigas de salir junto a otras de clase y conocimos el mundo maravilloso del deporte en equipo, los enamoramientos de los chicos con los que jugabamos patxangas nada más empezar las vacaciones y así fue hasta los 25 o así. Ahí dí el salto a la montaña transformando los Pirineos en nuestra casa emocional cosa que sigue siendo. Mi lengua materna es el euskara y hablo bien castellano y un poco inglés y francés. Estudié piano y guitarra y todas las asignaturas interminables de solfeo. Hace mucho que no toco como antes pero toco. Más la guitarra. He dado clases en la Universidad y también en un Euskaltegi ( escuela de euskara para adultos) porque solo ser médico no me convencía y en la Uni quería dar las clases que yo nunca tuve. Estas últimas semanas nos ha sacudido un poco la vida. Y como esa bola de nieve que al sacudirse tiene un tiempo para que lo copos se vuelvan a asentar, así se van asentando las cosas de la vida de nuevo. Esperemos que mejor de lo que estaban, si cabe. Es la imagen que me viene. Como cuando la vida nos da un empujón y aunque parece que perdemos nuestra zona de confort, cabe la posibilidad de que sea para mejor. Esas capas que estaban fusionadas y no se movían ( cual inconsciente esperemos no- fosilizado) tienen la oportunidad de limpiarse mientras están volando, antes de volver a ordenarse en la base, con menos peso. Como una ventana de oportunidad que además de desconcierto y dolor puede traer regalos. En eso estamos ahora familiarmente.  Trabajo como pediatra en AP. De pequeña quería ser cantante y maestra,creo,  y últimamente siento la necesidad de volver a mis orígenes. Me apasiona escribir, leer, subir y bajar montañas, estar con l@s que quiero, cantar, acompañar a otr@s en sus vidas pero no en las condiciones laborales actuales. Y aprender. Me encanta aprender. Y sobre todo necesito sentirme libre. Así que habrá que hacerle caso al corazón que nunca se equivoca.

José Ramón Loayssa Lara

Relato vital

Médico de Familia de las primeras promociones del MIR de esta especialidad. Unos primeros años llenos de ilusiones y expectativas seguidos de la inevitable decepción que supuso el abandono de una verdadera reforma sanitaria. Esa frustración no me llevó a la pasividad y la resignación. Estuve y estoy comprometido con las teorías críticas en Salud y Medicina y con la profesión de médico de atención primaria. Puedo afirmar que llegue a la jubilación sin experimentar el burn-out que asolaba los centros de salud. Contribuyó a ello que afronté la relación médico paciente con instrumentos teóricos y técnicos de la psicología que me permitían entender en mayor medida la dinámica interpersonal que tenía lugar.
Me interesa el fenómeno de los cuidados inversos cuya realidad es difícilmente negable. Me preocupan especialmente los factores que lo explican. Estamos haciendo un paralelismo con la idea de Marx de que la sociedad capitalista se basa en una igualdad formal que no evita la explotación y la extrema desigualdad. Los cuidados inversos se relacionan con esa desigualdad social y constituye una expresión más de ésta. Muchos profesionales son presa del clasismo y son afectados por prejuicios con componentes de xenofobia. Pero no solo existen condicionantes sociales Las perspectivas biologicistas y tecnocráticas inciden en una atención que no responde a las necesidades de los ciudadanos. El exceso de medicina y el relacionado dominio de las elites profesionales no responde a esas necesidades sino a los de que proporcionan esa atención. Finalmente señalar que la desigualdad de poder en la relación médico-paciente proporciona apoyos a esa atención no pertinente, pero que la propia dinámica interpersonal dentro de ésta y las vinculaciones que se producen constituyen en si mismos una expresión de la ley de cuidados inversos.

Juan Gérvas

Relato vital

Médico y hombre feliz (con camisa y sin ser del todo idiota). Casado con Mercedes Pérez-Fernández, cuatro hijos, ocho nietos. Hasta 2020, en que la pandemia covid19 interrumpió grandes y pequeñas rutinas, viajamos con los nietos todos los veranos a lugares variopintos, desde La Pampa en Argentina a Berlín en Alemania, pasando por la isla de Tenerife en Canarias, Atenas y alrededores y Roma (en 2016 a Islandia, en 2017 a Castilla y León, en 2018 a Estocolmo, en 2019 a Rusia), sin sus padres. Tras la pandemia, en el verano de 2022 re-iniciamos los viajes con los nietos (ya muy mayores, entre 14 y 29 años), ahora también con los padres, haciendo parte del Camino de Santiago (León-O Cebreiro) y en 2023 recorrimos parte de Andalucía (Granada y Málaga).

Optimista nato, crítico duro, positivo en lo práctico diario. Empezó medicina en Valladolid (España) con 16 años, y acabó a los 22, con un hijo y esperando otro. Durante la carrera, alumno interno de Medicina Interna, y becario de IBM para el desarrollo de la historia clínica electrónica (en 1969 ya decían: “En diez años, la historia resolverá los problemas de coordinación”).

Primeros años profesionales dedicados a la docencia (anatomía) y a la tesis doctoral en Valladolid (facultad de medicina) y la investigación en laboratorio (neurología, modelos experimentales de enfermedad de Parkinson y de su tratamiento, sobre la catecol-orto-metil-transferasa) en Madrid (facultad de medicina de la Autónoma y hospital Ramón y Cajal).

Búsqueda de «vida» como médico de cabecera (médico general) en la atención primaria a la que ha dedicado el resto de su vida.

Escritor de lo que vive y siente, entusiasmado con lo que hace. Exigente con los demás pero más exigente consigo mismo.

Primeras casi tres décadas de trabajo como médico general en Madrid capital (en la intersección de la riqueza y la pobreza, de los “doctores en” y de los analfabetos, entre la glorieta de Cuatro Caminos y la calle Orense), la última década profesional de médico rural en la sierra de Madrid, atendiendo población del valle del río Lozoya, en el entorno del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (pueblos de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón). Practicante de una medicina con límites, científica y humana (armónica).

Profesor siempre en la universidad española, en torno a la salud pública y a la atención primaria, a tiempo parcial, también en Estados Unidos (Escuela de Salud Pública de la Johns Hopkins, de 1991 a 2013), en la Escuela Nacional de Sanidad (Salud Internacional) y en la Universidad Autónoma de Madrid (todavía profesor honorario de Salud Pública).

Jubilado en 2010 de la clínica, activo en docencia y en la Red. En enero de 2022 tuvo neumonía grave por covid19, que superó tras ingreso en UCI y demás proceso habitual, que le surtió de un cuaderno lleno de notas de campo sobre su atención, la vida y la profesión, transformado en publicaciones varias.

Le gusta la poesía, y el cine en versión original, andar por el campo, nadar en el mar (desnudo), saltar al agua desde acantilados altos y conducir (hubiera sido camionero si no fuera médico). Se defiende en español e inglés, convive con el catalán, el francés, el italiano y el portugués y llegó a saber ruso.

Ha publicado con Mercedes Pérez-Fernández tres libros en Libros del Lince (Barcelona): «Sano y salvo, y libre de intervenciones médicas innecesarias», «La expropiación de la salud» y «El encarnizamiento médico con las mujeres». Coordinó el libro del Equipo CESCA sobre «Registros en atención primaria» y con Josep Casajuana el de «Renovación de la atención primaria desde la consulta». Después, en 2021, con Mercedes Pérez-Fernández, una versión actualizada electrónica de “Sano y salvo”, y en Ediciones Fantasma, en papel, una nueva versión en 2022 de “El proceso médico que expropia la salud”. Entre sus publicaciones científicas para estudiantes y residentes destacaría “Is clinical prevention better than cure?” y “Clinical care and health disparities”.

Manuela (Emma) Contreras García

Relato vital

Soy matrona, trabajo actualmente en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Formo parte del grupo de investigación “Enfermería” del IDIVAL y actualmente estoy realizando la tesis doctoral.

Casada y madre de familia numerosa. Desde joven (diría niña) asociada en diferentes asociaciones sociopolíticas, profesionales y religiosas. Me parece importante cultivar una conciencia crítica ante la realidad. Disfruto de la montaña, hacer deporte, y el diálogo. Conocí los SIAPs desde el del COVID y desde ese momento sigo en contacto con «esta corriente». También durante la pandemia y junto a otras familias, lanzamos la plataforma escuela y covid, desde la que tratamos de denunciar los excesos de los protocolos escolares y hacer otras propuestas.

Mar Rodríguez Gimena

Relato vital

Estudié medicina hace 37 años. Empecé en 1987 y no sabía en qué aventura me estaba metiendo. Me especialicé en Medicina Familiar y Comunitaria y desde el 98 trabajo y vivo en zona rural. Soy médica y mujer de pueblo, venida de una gran ciudad como es Madrid. Gracias al Diploma de Promoción de la Salud, amplié mi mirada a lo comunitario. Trabajo en Atención Primaria desde hace 25 años. Desde hace cinco, trabajo en el Servicio de Urgencias Rurales de Buitrago del Lozoya. No entiendo muchas cosas de este sistema para el que trabajo pero me parece el mejor para atender a la población. Habría muchas cosas que seguir cambiando.

Mi comunidad autónoma es dura, pero muchas mujeres sanitarias han peleado y pelean para que el feminismo se introduzca en las políticas públicas sanitarias. Me dedico desde hace 25 años a acompañar a mujeres sanitarias, residentes MIR y PIR y mujeres de distintos pueblos en diversos cursos y talleres en los que reflexionamos sobre el impacto del androcentrismo en la ciencia y los sesgos de género en la salud de las mujeres. La mayor parte de los cursos los imparto dentro del sistema público. Me formé en la Escuela Nacional de Sanidad en el curso de formadores/as en Violencia de Género en 2005-2006. Desde 2013 soy responsable de los temas relacionados con la violencia de género en diferentes centros de salud. He participado en el equipo de redacción de dos guías relacionadas con la violencia de género y la formación de formadores y formadoras en VG. Y soy parte del grupo que sigue formando en Atención Primaria.

Recientemente me he incorporado a mi plaza en Buitrago del Lozoya como médica rural. Acompaño los procesos de salud y enfermedad de los habitantes de 7 pequeños pueblos de la Sierra Norte. Me considero activista de muchas luchas, entre ellas la feminista, la antimilitarista y la rebelión contra la crisis climática. Debo el placer de haberme hecho feminista, a mis 25 años, a mi amiga Ana. Desde ese momento mi vida cambió y sigue cambiando, no solo a nivel profesional, sino también a nivel personal. De hecho, si no se pasa el feminismo por tu cuerpo y tus emociones y le das una vuelta política no creo que sea posible acompañar adecuadamente los procesos de salud y enfermedad de las mujeres. También hay mucho que estudiar, claro.

Soy quien soy, a nivel profesional, gracias sobre todo a Carme Valls y a la Red de Mujeres Sanitarias, a la que pertenezco desde hace treinta años. También gracias a mi amiga Henar Sastre, enfermera hoy jubilada, y tantas otras maestras de las que he aprendido, bien en el contacto personal, bien a través de la lectura de sus libros. Carme me animó a estudiar los efectos del medioambiente en la salud de las mujeres y desde 2008 acompaño en consulta a mujeres (y algún hombre) que sufren Sensibilidad Química Múltiple(SQM). Doy cursos sobre este tema en diferentes comunidades autónomas y he participado en la redacción de varios documentos.

Combino desde hace años varias terapéuticas en el cuidado de la salud de las personas. Entre ellas la homeopatía, hice un postgrado en Barcelona en 2002 y desde entonces también estudio y me actualizo en esta terapéutica. Me considero vital e inquieta y me gusta mucho pasear por el campo, cuidar mis plantas y el huerto comunitario con vecinas y vecinos de mi pueblo y cantar en la Escuela Municipal de Música de Buitrago del Lozoya. Adoro a mis perras. Entre mis sueños está uno irrealizable a corto plazo, pero como buena utopía, me permite avanzar: que las mujeres podamos vivir en un mundo libre de violencias.

Mariano Hernández Monsalve

Relato vital

Después de 70 primaveras y otros tantos otoños, de periplo vital y profesional , estoy ahora a modo de “jubilado en falso” ; jubilado de la actividad laboral de toda la vida en los servicios públicos de salud mental, aún no estoy preparado para la desconexión profesional , y sigo activo en cuestiones diversas de la salud mental: colaboro con diversos equipos e instituciones proporcionando alguna actividad asistencial en residencias donde viven pacientes en proceso de recuperación; y sobre todo, actividades de supervisión clínica y de equipos , seminarios, y consulta privada. Estuve felizmente casado con una mujer extraordinaria, que fue también médica de familia primero, y médica en el Banco de Sangre de la CM, después, hasta 2005, cuando falleció tras un fallido trasplante de médula; y soy padre de tres hijas y un hijo. Me considero un profesional de la salud mental, desde la psiquiatría, porque he hecho de ello el leitmotiv de mi actividad. Miembro de la AEN- profesionales de Salud Mental desde que se constituyó “la madrileña” – la Asociación Madrileña de Salud Mental-AEN, en 1987. He dedicado mis mejores horas, y buena parte de lo que podría ser lo mejor de mí a trabajar en proyectos compartidos con las compañeras y compañeros, colegas, de la AEN, desde múltiples foros en ámbitos locales, autonómicos; europeos, y más….E igualmente he disfrutado del trabajo e ilusiones compartidas con compas de la atención primaria, en el seno del grupo CESCA , desde las primeras escuelas de verano de atención primaria, hasta los siaps, incluyendo el trabajo de tesis que realicé como extensión de una de las “ramas” del proyecto CESCA, al ocuparme del “análisis de la comunicación médico-enfermo en la consulta ambulatoria”
De todos los proyectos en los que me impliqué, creo que dediqué el mayor esfuerzo a los que emprendimos en pro de la salud mental de las personas sin hogar (a nivel europeo, y madrileño) en los años noventa, y a la cuestión de la salud mental en los procesos penal- penitenciarios. Y, en general, trabajando en general por una práctica orientada tanto por valores y derechos como por la búsqueda de la eficiencia .En cuanto a líneas más específicas de interés profesional, he repartido mi tiempo, interés y esfuerzos, entre el trabajo con los colegas de la atención primaria, como he comentado , las psicoterapias y las intervenciones psicosociales ( colaboro en el master de psicoterapia-perspectiva integradora, y en el de rehabilitación psicosocial; y dedico bastante tiempo a supervisiones grupales de estas actividades en diversos equipos), con especial atención en los últimos años a lo que conocemos como perspectiva de la recuperación, y la consiguiente implicación de los usuarios y familiares, en los servicios públicos, en estos momentos difíciles de la “post-reforma” (psiquiátrica y de los servicios de salud mental) , con tanta tarea por hacer. También he colaborado en los últimos años con el Departamento de Humanidades de Un Carlos 3” en el proyecto “escritura y psiquiatría”
Aceptable mi francés; muy escaso mis habilidades para el inglés; disfruto cuando puedo del resto de placeres gustosos de la vida: naturaleza, buenas comidas y bebidas con amigas, amigos, familia… ; música, amplia gama: jazz, clásica , rock; y un poquito de danza : danza de los cinco ritmos …..muy recomendable, incluso para panzudos …

Mercedes Pérez-Fernández

Relato vital

Licenciada en Medicina por la Universidad de Valladolid (España) y especialista en Medicina Interna, dejó la comodidad del hospital por la posibilidad de ser al tiempo madre y médico de cabecera de 2.000 pacientes. Con cinco hombres en casa se hizo feminista de armas tomar.

Sus pacientes salían con frecuencia en las noticias, en la sección de sucesos, pues dedicó casi tres décadas (70, 80 y 90 del siglo XX) al bronco San Blas, del Madrid del tiempo de antes, durante y después de “la Movida”, cuando la heroína mataba tanto como el SIDA.

Tras un tiempo en un asilo (como médico) ocupó plaza de médico de pueblo ya sin hijos en casa, en la primera década del siglo XXI. Hasta 2010 fue médica de Braojos, Gandullas, Gascones, La Serna y Piñuécar en el centro de salud de Buitrago de Lozoya (Madrid) que atiende la población rural de la Sierra Norte, 40 pueblos con un total de 5.000 habitantes.

Entre las experiencias vitales, el viaje de tres meses de 2011 recorriendo la piel y las venas abiertas de Brasil (25.000 km, 32 ciudades, 19 estados, 70 centros de salud), zonas de bajo Índice de Desarrollo Humano, para evaluar la atención primaria con la Sociedad Brasileña de Medicina Familiar y Comunitaria.

De siempre le gustó la ética médica y le ha dedicado horas de teoría y práctica. También le gusta pintar al óleo y hacer iconos al estilo antiguo. Se le da muy bien el punto y lucen piezas hechas a mano su esposo (Juan Gérvas), cuatro hijos y ocho nietos (y algunos amigos). Todavía, a veces juega con Honorata, la muñeca que viste y calza como si fuera la hija que nunca tuvo, que le regaló su entonces novio y actual marido. Baila muy bien, es alegre y animosa, buena compañera de viajes y del viaje de la vida. Lee ficción, aprecia el buen vino, disfruta de las calas del Cabo de Gata (Almería, España) y del nadar en el mar Mediterráneo, y no le importa pasar el rato distraída “pensando en las musarañas”.

No aguanta ni la injusticia, ni la corrupción, ni a los abusones, ni a los estúpidos, ni a los chulos, ni las tonterías innecesarias.

En 2015 tuvo un grave infarto de miocardio del que se recuperó, más animada y más crítica con la medicina que nunca. Repitió el infarto en julio de 2023, y se ha vuelto a recuperar pero las “cicatrices” se empiezan a notar (en lo físico, no en el ánimo ni en la alegría de vivir). Sigue disfrutando de la actividad intelectual y de los Seminarios de Innovación en Atención Primaria (SIAP).

Ha publicado con Juan Gérvas tres libros: «Sano y salvo, y libre de intervenciones médicas innecesarias», «La expropiación de la salud» y «El encarnizamiento médico con las mujeres». Después, en 2021, una versión actualizada electrónica de “Sano y salvo”, y en Ediciones Fantasma una nueva versión en papel, en 2022, de “El proceso médico que expropia la salud”. Entre todas sus publicaciones científicas elegiría para docencia de estudiantes y residentes: “El efecto cascada: implicaciones clínicas, epidemiológicas y éticas” y “Aventuras y desventuras de los navegantes solitarios en el Mar de la Incertidumbre”.

Oscar Quintela

Relato vital

Como historia vital os puedo contar que mi nombre es Oscar Quintela Jorge. Tengo 46 años. Soy hijo de soltera, o por lo menos lo fui durante 17 años hasta que mi madre se casó con el que hoy es su marido. Madre implicada hasta el tuétano en el sistema de salud pública pues trabajó desde muy joven como limpiadora, gran parte de sus años laborales en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. Si bien soy gallego, llevo trece años en Madrid trabajando. Estoy casado y tengo dos hijos (vivos). Nuestra familia es más amplia, pero tres críos fueron prematuros y no sobrevivieron (28 y 20 semanas, y otro de primer trimestre). Esto ha hecho que mi mujer (y yo a su estela) haya fundado la Red el Hueco de mi Vientre, de apoyo y solidaridad en el duelo perinatal.

De estudios soy farmacéutico, habiendo cursado el doctorado por la Universidad de Santiago de Compostela. Hice un postdoc en el extranjero y algún intento para ser profesor universitario, se cruzaron en mi camino unas oposiciones a facultativo del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, en donde trabajo desde hace trece años. Más bien, donde trabajaba, porque me he pedido una excedencia voluntaria para trabajar en una empresa biotecnológica de instrumentación. Además imparto algunas clases de Toxicología como profesor asociado en Medicina y Criminología de la UCM. Me gusta la investigación (algo queda de la etapa de doctorado) y los temas que más domino son la Sumisión Química y las drogas y medicamentos en fluido oral en el tráfico rodado. Llevo desde mi juventud asociado en pequeñas asociaciones de carácter apostólicos, sociales e incluso alguna experiencia política. Algo que me ha llamado mucho la atención desde hace muchos años es el tema de la «farmamafia»…

Mentores

Roberto Colino

Relato vital

Hola, soy Roberto Colino; hasta ahora decía “médico rural jubilado”, pero va quedando lejos la jubilación y ahora diría que estoy “haciendo pueblo”. Es lo que me ha quedado tras casi 40 años de ejercicio; mantuve mi ilusión y respeto por el trabajo y los pacientes hasta el final, tras el Covid, pero algo justo de fuerzas.

He colaborado con muchos organismos sociales y medioambientales; lo sigo haciendo pero cuidando las fuerzas para no quemarme. Pero he descubierto que con mucho menos esfuerzo consigo avances notorios en mi entorno próximo. Parece posible crear una comunidad local, un pequeño pueblo, y es una prioridad ante esta sociedad de consumo, deshumanizada, y el distanciamiento de las familias en el espacio y en el tiempo; busco aquel entorno en el que me crie, aunque quizás lo he idealizado en el recuerdo.

Mi entrada en los SIAP fue de mano de Raúl Calvo, a quien nunca le estaré bastante agradecido. Descubrir estos compañeros me dio fuerzas para seguir el camino y disfrutarlo, y no me refiero solo a lo profesional, que ahora cuenta menos. He colaborado en la organización del SIAP Losar; aún no sé bien cómo lo hemos hecho, pero ha sido estupendo; es como mover una pesada piedra… redonda. Cuesta arrancar, pero luego se sorprende uno de lo lejos que se llega. Respecto al Covid, viví el desconcierto inicial tratando de aminorar el miedo de los pacientes, que sabía que no aportaba nada. Pero a los dos meses vi que todos los pacientes de la residencia pasaron el Covid sin aumento de mortalidad respecto a las epidemias de gripe. Eso, y la participación en el SIAP Covid, me mostraron lo absurdo de la actuación oficial desde muy pronto. Llegué a denunciar al juzgado y a la Consejería lo absurdo del aislamiento y el daño que le hacía a los ancianos de la Residencia del pueblo; no hubo respuesta oficial salvo el cabreo del ayuntamiento y el gerente de la residencia; pero me compensaba la gratitud de los ancianos porque veían que alguien les tenía en cuenta.

Concha Ortigosa Rivas

Relato vital

Comencé Ciencias Biológicas en Alcalá de Henares, empecé a trabajar en Iberia, me casé, terminé la licenciatura y tuve un hijo. Decidí que no me gustaba mi trabajo, lo dejé, tuve otro hijo y pasé a la enseñanza. He dado clases durante muchos años sobre todo de ofimática (para empresas) y de todo para adultos y muy adultos.

Estuve encargada de la formación de mayores en los CAPI (antiguos Centros de Acceso Público a Internet, existentes en los pueblos pequeños cuando casi nadie tenía conexión en casa) de Nuevo Baztán y Villar del Olmo. Enseñar a utilizar google, un chat y las llamadas de Messenger y Skype a los abuelos (para hablar con los nietos que vivían lejos) es lo más divertido y gratificante que he hecho.

La experiencia de tratar con personas mayores ellos fue genial. Entre clases y cursos me diplomé en Educación Social, donde fui consciente del problema que la atención a los mayores iba a suponer en el futuro y terminé con un Master en Educación digital. Cuando intenté conseguir una plaza municipal como profesora de adultos y no pude por motivos políticos (para mí incomprensibles) me enfadé con el mundo y decidí opositar, alcanzando el estatus de funcionaria. Como me dijo una conocida: trabajo por la mañana y tengo toda la tarde libre para vivir mi vida.

A los 50 decidí que “lo que no me aporte, lejos” e intento seguir esa senda. Vivo en Villar del Olmo, en el Sureste de Madrid, tengo 60 años muy recién cumplidos, un marido, dos hijos y dos perros. Además, soy una tejedora compulsiva. El humor negro y ácido me viene de familia paterna (12 hermanos en plena guerra civil).

Colaboro con la Asociación de Labores Solidarias La Iaia coordinando un grupo de tejedoras. Me cae fatal la gente interesada, maleducada y/o egoísta, pero me gusta implicarme en proyectos que aporten (no sólo a mi) y no me importa trabajar mucho. Creo que durante este siglo ha ido desapareciendo la conciencia y solidaridad de los grupos (excepto en los pueblos) y ganando terreno la gratificación personal e inmediata y eso nos puede llevar a la extinción. Como no nos ocupemos unos de otros… mal vamos.

Para luchar contra esta deriva social, hace un año me embarqué en un Cohousing senior en Gredos. Tanto a mi marido como a mí, nos parece la solución perfecta para vivir los últimos años (tomad nota: tenemos un bosque).

No conocía los SIAP hasta que Roberto Colino me pidió ayuda para el SIAP de Losar. Como la soledad es un tema que me preocupa, ayudé y asistí presencialmente. Me parece una forma increíble de compartir conocimiento. Me encantará repetir.

Me he jubilado prácticamente hace un rato. Y ahora me dedico a vivir y disfrutar. Tejo mucho. Literalmente, en mis telares, y figuradamente en mi cabeza: ideas, planes, proyectos. Procuro aprender en cada paso y sobre todo ser feliz. También estoy aprendiendo a hacer bolillos.

Nos vemos pronto.